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Pesadilla en la oficina: La startup sin comunicación

Pepe se encuentra nuevamente en búsqueda de trabajo. Ha encontrado nuevos retos en nuevas empresas, pero no los suficientes para poder alimentar sus deseos de tirar código.

Mientras navega por LinkedIn un mensaje poco personalizado de reclutador aparece. Es sobre una startup de marketing que busca un nuevo desarrollador. A él le interesa mucho el tema del emprendimiento y accede a que le marquen a su número personal.

A los pocos días, recibe la llamada y el reclutador es sumamente amable. Incluso piensa que nunca le había tocado nadie mejor. Al platicar sobre las prestaciones Pepe es claro: “Actualmente tengo home office y lo quiero conservar. Si la posición no tiene este beneficio, preferiría no participar”. El reclutador le calma y le comunica de manera clara que el proceso puede continuar.

A Pepe le gusta ser claro. No le gusta que jueguen con su tiempo y mucho menos jugar con el de los demás. Así que notifica al reclutador que se encuentra en otros procesos de selección bastante avanzados y que en caso de resultar satisfactorio el proceso en otra empresa tendrá que retirarse. El reclutador, por segunda vez le calma y le comunica de manera clara que el proceso puede continuar.

Días después la startup se pone en contacto con Pepe para una entrevista técnica telefónica en la que le cuentan sobre lo que hacen. Pepe vuelve a escuchar el pitch ganador (cloud, machine learning, big data, etc…) y los detiene...

  • ¿Ustedes hacen todo esto o solo es un proyecto que quieren hacer? Silencio.
  • ¿Cómo se organiza todo el equipo si todos hacen home office? Silencio.
  • Tienen home office, ¿verdad? 2 días.

Este es el primer foco rojo que encuentra Pepe. Para él, el reclutamiento es una venta y nunca debes de mentir. Ni el reclutador, ni la empresa, ni el candidato.

La entrevista sigue y le cuentan algo interesante respecto a lo que están haciendo con NodeJS, Java y C#. Cuelgan y pocos minutos después, el reclutador le llama y le comunica alegremente que la empresa quiere hacerle una nueva entrevista técnica en la que codificará. Pepe está molesto y le cuenta al reclutador lo que pasó y vuelve a comunicarle que sin home office, no podrá continuar. Por tercera ocasión, el reclutador le calma y le comunica de manera clara que el proceso puede continuar. “Tu caso muy especifico lo platiqué con el CTO y te dará el home office. Por cierto, quieren hacer una nueva entrevista técnica ¿no hay problema?

Y no. No había problema. El problema pasó después. Puesto que la comunicación empresa-reclutador era prácticamente nula y cada uno caminaba por un objetivo distinto. Todo esto sin que Pepe se diera cuenta.

Después de una entrevista técnica cancelada por falta de información por parte del reclutador y de una prueba técnica satisfactoria el CTO platica con Pepe. Efectivamente, tendrá home office debido a todo su proceso, pero tendrá que ir a capacitación 1 mes antes de tomarlo a lo que Pepe encuentra todo el sentido.

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A los pocos días llega la carta propuesta, y no es nada de lo que platicaron en el ya un mes que llevan de proceso. Existe home office. Tres días al mes. ¿Capacitación? Claro, tres meses.

Pepe está fúrico. Habla con el CTO educadamente y le comunica todo lo que está mal en la carta propuesta a lo que le dice: “Hable con la CEO y me dijo que esto es lo que te podemos dar

Pepe replicó: “Sí, pero llevamos un mes… ¿No pudiste hablar de las prestaciones antes de iniciar tu proceso? ¿Qué pasaría si solo tuviera esta propuesta? ¿Me tendría que acomodar contigo por la necesidad de un trabajo rápido?. Me hicieron perder tiempo y lo perdieron ustedes. No tienen palabra ni comunicación".

El CTO solo se limitó a decir: “Lo siento. ¿Si vas a firmar?

Pepe colgó.

A los minutos se comunicó con el reclutador y le comunicó todo lo que había pasado y le dijo exactamente lo mismo que al CTO.

El reclutador solo se limitó a decir: “Lo siento. ¿Si vas a firmar?

Pepe colgó nuevamente.

¿Qué podemos aprender de esta experiencia?

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  • Como candidato: Pon atención a los focos rojos. El proceso de reclutamiento es un ganar-ganar para todos. Debemos de quitarnos la idea que las entrevistas laborales solo son para ver si cuentas con el conocimiento. Tu deber como candidato, es ser sincero y verificar si cumples el perfil. Pero también debes de investigar a fondo si la empresa realmente cumple con lo que te está prometiendo o si es quien dice ser. Te recomendamos: 7 consejos para pasar la entrevista técnica como desarrollador

  • Como reclutador ó empresa: No mientas por conseguir al candidato. Mantén una buena comunicación con todas las partes, se sincero con lo que haces y demuestra tu ética desde el principio del proceso de reclutamiento. Te recomendamos: 7 consejos para reclutar desarrolladores de software

  • Y por sobre todas las cosas, y para ambas partes: cumple con lo que prometes.

Todos los nombres, situaciones y proyectos aquí mostrados están basados en hechos reales. Hemos cambiado los nombres y lugares para no perjudicar. Pepe somos todos y no es nadie.

Eduardo Montalvo

Eduardo Montalvo

Programador con intereses en machine learning, clean code, arquitecturas de software y formación de equipos técnicos.

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